miércoles, 30 de noviembre de 2016

Reseña #229. La traición del rey, de J. L. Gil Soto

Portada de la novela La traición del rey, de J. L. Gil Soto, donde se ve un cuadro de Godoy, con una chaqueta azul, la mano apoyada en un bastón y el peinado típico de la época.

La traición del rey


Editorial: Kailas
Páginas: 512
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 978-84-16023-44-3
Precio: 18,90 €

Sinopsis

Año del Señor de 1784. El joven Godoy llega a Madrid con la intención de ingresar en la guardia real. Es hijo de un humilde hidalgo de provincias, ilusionado con hacer su carrera militar al servicio del rey. Tiene tan solo diecisiete años y no puede ni imaginar que con apenas veinticinco llegará a ser el hombre más poderoso y también más odiado del país.

Amigo de personajes como Goya o la duquesa de Alba cuenta, sin embargo, con enemigos tan influyentes como el heredero de la corona de España: el futuro Fernando VII, quien vive día y noche conspirando para destronar a sus propios padres y acabar con el poder de Godoy.

Doscientos cincuenta años después del nacimiento de Manuel Godoy, La traición del rey nos muestra las claves de su ascenso y caída. Traiciones, intrigas palaciegas y ambición desmedida son los ingredientes de esta novela, basada en la verdadera historia del personaje, que pretende terminar con la leyenda negra que ha sobrevivido hasta nuestros días.

La novela incluye un documento original que nunca antes había visto la luz y que Gil Soto conserva en su archivo: una carta inédita de Godoy a Pepita Tudó.

De La dama de Saigón, Fernando García de Cortázar dijo: «Novela muy bien documentada, de singular dramatismo y rebosante de verdad humana, La dama de Saigón nos transporta a una época, unos lugares y unos personajes de nuestra historia que estaban olvidados y esperaban la voz amiga que los contara».

Reseña

Ante nosotros está quizás una novela diferente. No en cuanto a formato, pero sí en cuanto a contenido. Bueno, más bien una biografía novelada; la verdadera biografía de, quizás, el más ilustre pacense,

Para leer esta novela hay que desechar todo lo que ha llegado a nuestros días sobre Godoy, que, como perfectamente dijo Jose Luis Gil Soto en la conferencia que dio hace unos días en Badajoz, «se enseña que Godoy era casi analfabeto, que escaló tanto y tan rápido porque se acostaba con la reina María Luisa y hasta con el rey Carlos IV, y se le recuerda por habernos vendido a los franceses».
Pero la historia es otra, y esta novela pone a Godoy en el lugar que le corresponde.

Dado que es una biografía novelada, es obvio que el protagonista absoluto es Manuel Godoy. Es el personaje más ampliamente desarrollado y el más complejo. Si bien se le representa como un prepotente y egocéntrico, amante de la buena vida, el arte, mujeriego, siempre queriendo favorecer a sus amigos y familiares, también se muestra como una persona inteligente, versada en política y en estrategia, trabajadora hasta límites inhumanos, y con una capacidad de echarse todos los problemas del Estado y más a su espalda. Nos muestra al Godoy auténtico, con sus acierto y errores, sus buenos sentimientos y otros no tanto, con ambición pero lealtad.

El autor ha hecho un trabajo de investigación increíble. Se ha basado en las Memorias de Godoy, en documentos oficiales y, sobre todo,  en la correspondencia mantenida por Godoy, que consta de más de 70 cartas que tenía en su poder la familia de los Condes de Peñafiel, quienes son descendientes directos de Godoy y Pepita Tudó, su segunda esposa. En el capítulo 94 se puede leer una carta íntegra escrita por Godoy a Pepita, una carta inédita que no había visto la luz hasta ahora.
Pero el trabajo de la construcción de la novela no solo termina con recabar de información, sino que hilvanar dicha información es algo digno de elogio, sobre todo cuando es una novela dinámica y nada tortuosa al lector, con la que encima se puede aprender verdadera Historia, teniendo en cuenta la parte de ficción que toda novela histórica presenta. Los hechos son los que son.

En cuanto a las descripciones, si bien no son ni mucho menos inexistentes, no abundan, ya que no es el objetivo conocer cómo eran las zonas en esa época. A cambio de descripciones extensas, al autor regala al lector hechos y numerosos diálogos donde conocer la mente de los protagonistas. Dichos diálogos a veces no tienen relevancia para la histórica, pero nos muestra personas auténticas.

Estructuralmente, el libro se divide en cinco partes, las cuales voy a describir por separado ya que cada una tiene elementos distintivos. Cada parte, dividida en capítulos, puede presentar saltos de semanas, meses e, incluso, años. A veces se produce un salto simplemente para narrar importantes hechos para volver a saltar otra vez en el tiempo.

Caída y prisión del Príncipe de la Paz (c. 1814); grabado de Francisco de Paula Martí de un dibujo de Zacarías Velázquez. Muchas personas capturando a Godoy.
Caída y prisión del Príncipe de la Paz (c. 1814); grabado de Francisco de Paula Martí de un dibujo de Zacarías Velázquez
«Tal es la condición humana -pensó-, capaz de encumbrarte hasta el cansancio; de engrandecerte, incluso sin merecerlo, de entregarte la vida por el simple placer de haberlo hecho ante el hombre más poderoso; pero también capaz de asestarte un golpe mortal en el segundo siguiente a tu caída, a tu desgracia. Así somos todos, hipócritas instalados en la falsedad de nuestras apariencias, sostenidos por los alfileres de las circunstancias, dependiendo de aquellos a los que podemos amar u odiar en un instante por salvar nuestro pellejo, vendidos en medio del breve tiempo que dura nuestra vida. ¡Qué vergüenza de género humano!»


1. La Corte. La vida de Godoy realmente empieza en la novela cuando llega a Madrid para ser guarda real. En esta parte se narra la transformación de Godoy desde la mala vida a ser una persona culta y entendida, habitual de tertulias literarias, y todo lo que hizo para que, ni una década después, pase de ser poco más que un simple escolta a Secretario de Estado, con 25 años. Es una parte más bien lenta, donde se muestran muchos personajes que aparecerán a lo largo de la historia. El autor hace un retrato de la aristocracia, Iglesia y nobleza de la época, sobre todo en cuanto a lo qué opinan de los nuevos nobles.

2. El Poder. Donde empieza realmente todo el meollo de las intrigas y conspiraciones contra Godoy y, de forma indirecta, contra los reyes. En esta sección, la acción como tal no existe pero sí empieza todo a acelerarse, donde Godoy tiene que tomar determinadas medidas que luego pasaran a la historia. Se aprecia como Godoy empieza a cambiar, como si bien cara al publico es similar, en su cabeza ya no es el mismo que cuando estaba en la Guardia de Corps; es sumamente interesante su evolución. Aparecerán ilustres personajes, como la Duquesa de Alba, cuya vida es bastante interesante. Los enemigos de Godoy, prácticamente en todas las esferas de la sociedad, empiezan a conspirar y a influenciar en la familia real. Esta parte llega hasta que Carlos IV destituye a Godoy.

3. El Retiro. Godoy es libre. Puede dedicarse a su familia, sus tierras y dinero, pero no dura. Los que conspiraron contra él no han sido capaces de hacerlo mejor, ni de lejos, y al final debe volver. Pero ahora no es Secretario de Estado. No. Es comandante de las Fuerzas Armadas españolas, por lo que ahora tiene mucho más poder que antes. Hace acto de presencia ya Napoleón, las intrigas no son solo de palacio, sino que Francia entra en el juego. Esta parte se centra en la guerra con Portugal, consiguiendo Godoy Olivenza y los territorios circundantes para la corona española.

4. La Gloria. Quizás sea mi parte favorita. Godoy, incansable, sigue trabajando (a pesar que la Historia que conoce el pueblo no lo recuerda), pero mientras empieza a creerse un dios que todo lo puede. Ahora es Jefe mayor, aúna en su persona la Secretaría de Estado y a las Fuerzas Armadas. Nunca una persona que no sea rey ha ostentado tantísimo poder. Pero cuanto más poder, más solo está; incluso los que creía amigos y él había ayudado, conspiran contra él. Al final Fernando VII consigue lo que quiere, y Godoy es atrapado durante el motín de Aranjuez, donde ya nada sería lo mismo. A partir de ahí empieza la Guerra de Independencia, por lo que Napoleón aparece como uno de los personajes principales, así como Fernando VII y su séquito de conspiradores. Realmente me ha gustado mucho Napoleón, y he acabado odiando con toda mi alma a Fernando VII.

5. El Olvido. Esta es una parte más teórica, menos novelada, donde nada pueden hacer ni los reyes ni Godoy. Cuenta de forma resumida algunas pericias y batallas de la Guerra de la Independencia, así como los acontecimientos políticos que ocurren en España mientras que los antiguos dirigentes están en el exilio y van yendo de un lugar a otro dentro de Francia e Italia. Se caracteriza por el desánimo de los personajes, así como el esfuerzo de Godoy por recuperar lo que le quitaron.

De la novela destaco principalmente el trabajo que debió llevar escribirla, y más siendo la primera novela del autor, así como que nos ofrece una nueva visión de una figura importante para entender España. También tengo que destacar que haya sido capaz de llevarme al Badajoz del siglo XIX, cosa que me ha encantado.
No sabría comentar qué es lo que menos me ha gustado del libro, siendo completamente sincero, pero sí sé qué es lo que me ha faltado, aunque quizás sea algo excesivo: un poquito más sobre el sitio de Badajoz por los franceses, la muerte del general Rafael Menacho, sobre la liberación de Badajoz a manos de Wellington así como todo el mal que hicieron en la ciudad.

Me ha parecido en general una novela ágil, más espesa al inicio, pero que se compensa con un rigor histórico que roza el ensayo.
Sería bueno quitarle la leyenda negra a Godoy y que el mundo le vea como realmente fue, por lo que recomiendo la novela a todo el mundo, aunque quizás la disfruten más los amantes de la Historia, como puede ser mi caso.


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