jueves, 10 de julio de 2014

#126. Polvo de Estrellas, de Mª Teresa Giménez Barbat


Editorial: Kairós
Páginas: 368
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 8472455440
Precio: 14,50 €

Sinopsis

Conchita está casada con un hombre veinte años mayor que ella. Quique es el hijo veinteañero de su marido. La convivencia no les lleva a crear lazos materno-filiales, ni mucho menos. Precisamente, un buen día, la cursi, misticoide y crédula mujer de papá, y el brusco, malhablado y sarcástico joven racionalista descubren que entre ellos ha nacido una intensísima pasión.

¿Se atraen los polos opuestos? ¿Es sano el amor en familia? ¿Qué tiene que ver el orgasmo autoinducido con la comunicación mística? ¿Está el destino escrito en las estrellas? ¿Ha de ser un polvo algo más que un polvo?

Estas y otras cuestiones se resuelven en esta disparatada y divertidísima novela. En ella podrá comprobar el lector -entre muchas otras peripecias- cómo una Terapeuta Renacedora llega a ser Socia de Honor de una Asociación Escéptica y cómo un astrofísico y militante racionalista es abducido por una espantosa lagarta del espacio exterior...

He ahí, en fin, una historia contada con tanto humor como inteligencia, y que, de pasada, invita a reflexionar sobre el ser humano y su lugar en el cosmos.

Reseña

Una curiosa historia de polos enfrentados.

Antes de nada debo dejar claro que no es una novela de acción, ni de misterio, ni de intrigar. Nada de eso. La verdad que es una novela rara, que cuenta la evolución de los dos protagonistas desde los puntos de vista de los dos ante las mismas situaciones. Hay mucho humor, mucha ironía, muchos “palos” a la otra persona, física cuántica, astronomía, espiritualismo, religión, ¿sexo?… Pero ya os lo iré comentando.

A pesar de haber dicho dos protagonistas, en realidad son tres, que ahora os iré desglosando.
  • Conchita: una terapeuta renacentista (ya os enteraréis que hacen, pero tiene que ver con “devolver” a gente encasillada en vidas pasadas), pija como ella sola, creyente hasta límites casi insanos, casada con Enrique -20 años más viejo- , nada crítica con lo que lee o lo que cree. Guapa, muy guapa, con un pequeño problema de anosmia –incapacidad para oler- y muy inocente.
  • Enrique: marido de Conchita. Abogado que le encantan las novelas best-sellers, escuchar zarzuelas. Tolera las cosas de su mujer pero en muchas está en contra, aunque no lo dice mucho. Tiene amigos muy influyentes.
  • Quique: un astrofísico que “reduce los espectros de las estrellas”, trabajaba en EEUU, es uno de los “cocos” de España que vuelve a Barcelona para “ver” a su padre. Se mete de lleno en la vida de su padre y su mujer, y los altera hasta límites increíbles. Escéptico, ateo, completamente racional, frio a priori, vago. Le enfurece que la gente no sea crítica.
A medida que la historia avanza parecen más personajes, como videntes, curas, emisarios del Vaticano, marqueses, gente de alta alcurnia... Cada uno aparecerá en momentos determinados de la historia.


¿Qué tiene de interesante el libro con estos personajes principales? La completa confrontación que tienen Conchita y Quique debido a sus ideales totalmente opuestos. Conchita se cree todo sin pensar; Quique echa cálculos para todo, racionalizando hasta lo más insignificante. Enrique está por allí un poco perdido hasta que coge peso en la historia.

La novela está contada en primera persona por sus tres protagonistas, principalmente Conchita y Quique. El desarrollo es el siguiente: supongamos que Conchita cuenta algo, una aventura suya, o algo, desde su propio punto de vista, exponiendo lo que piensa, lo que le parecen las explicaciones de la otra persona, qué es lo que siente, etc. Cuando le toca a Quique, hace como un pequeño barrido de lo ocurrido anteriormente desde su posición, y continúa con su historia, sus razonamientos y sus pensamientos. Si pasa algo en los que los dos están mezclado, como una de las múltiples discusiones que hay en la primera mitad del libro, cuando cambia el narrador, este dice que es lo que piensa de forma breve.

En la primera parte de la narración, esta se caracteriza por los continuos enfrentamientos de ambos. En ella aparecen todo tipo de teorías: desde cuánticas, como el efecto túnel (que lo tengo más que estudiado), hasta las teorías de las energías que dan muchos “gurús”. Y entre esos polos, la gama de teorías es muy variada. Lo verdaderamente interesante de esto es como los dos intentan explicar lo mismo, pero Quique apoyándose en la física cuántica y en el raciocinio, mientras que Conchita lo intenta usando el misticismo, las teorías alternativas, y los libros en los que el autor ha intentado usar la física cuántica para explicar milagros. 
Una parte que me encantó sobre esto es la discusión sobre cómo pudo salir Jesucristo de su tumba de piedra. Uno de los libros que ella tenía como verdades incuestionables aseguraba que usaba el efecto túnel, es decir, Cristo simplemente atravesó la piedra, sin descomponer su materia, y esto lo estaba defendiendo Conchita. El efecto túnel cuántico dice que –de forma muy muy escueta- un electrón, protón… se enfrenta a un escalón de potencial (un obstáculo) da dos posibilidades: que su energía será mayor que la del escalón (entonces pasa “por encima”), o que su energía sea menor (lo atraviesa). Esto solo se da en electrones, protones y el átomo de hidrógeno, no con cosas más grandes (esto no lo dice en el libro, lo sé yo por mi asignatura de Química Cuántica). Quique desmonta la teoría de que Cristo atravesó la piedra, pero Conchita sigue sin ceder. Por lo que la pelea está servida.

Es cierto que yo he disfrutado mucho con el libro, más que nada porque entendía absolutamente todo lo que decía. No es necesario saber cómo funciona todo lo que dice Quique para entender, ya que como dice las cosas desde su punto de vista, al final te enteras perfectamente que un cuerpo no puede atravesar una piedra sin romper su estructura molecular. Y esto lo explica con gracia, con salero, como lo explicaría un chaval de veintitantos que sabe de lo que habla pero con un toque cabreado, despotricando de lo "cerrada" y "cortita" que es su madrastra, vaya.

Lo que se aprecia claramente es la evolución de los personajes. Conchita pasa de ser una incondicional del esoterismo y esas cosas hasta ser una crítica con todo lo que le dicen (esto se sabe por la sinopsis). Hasta hace una prueba a sus alumnos de clase que es sumamente divertida y que hará que el lector se ría por el resultado de la misma. Quique abrirá más la mente, dejará de ser el niño arrogante, que todo lo puede solucionarlodo con una libreta, un lápiz y una calculadora, dejando un poco de lado el estereotipo que mucha gente tiene de los científicos, y que a veces es cierto. Se darán muchos palos mientras tanto, y algunas veces es imposible no reírse ante las situaciones.

¿Y qué pasa con Enrique? Participará al final del libro. En la segunda mitad, el libro cambia. Conchita se vuelve “loca·, Quique la lía, Enrique está a punto de llamar a la Guardia Civil… Y todo relacionado con la aparición de una ¿Virgen en la pared de una iglesia? Es una parte más movida, más dinámica, sin explicaciones científicas, donde la religión o mejor dicho, el fanatismo religioso choca frontalmente con la realidad y el sentido común.

Fotografía de la Vía Láctea.
"-El Sistema Solar es el producto de la explosión de una supernova. Cada átomo de carbono que 
te forma, cada célula de tu  sangre, de tu piel, tiene un pedigrí tan antiguo como la Vía Láctea. 
Está hecha de la misma sustancia que las estrellas.
 Y tan preciosa como cualquiera de ellas. Sonrió con emoción. [...] . Tumbada a mi lado, tenía
 que hacer un esfuerzo enorme para no tocarla.  "

Está contado de una forma muy amena, con algunas palabras técnicas que sí hay que buscarlas en un diccionario o en internet –casi todas provenientes de Conchita-.  La verdad que la forma de narrar se me ha hecho muy familiar, muy fácil de entender, pero esto es algo propio de cada persona. El hecho de que cada uno hable y exponga las cosas con sus pensamientos propios, sus ideales, hace que sea imposible, creo yo tal y como se desarrolla la historia, no ponerse a favor de uno u otro. Yo, como futuro químico, entiendo más cómo funciona la mente de Quique que la de Conchita, por lo que estoy de acuerdo con el primero casi en todo. Y es cierto que en ciertas ocasiones, Conchita me ha resultado repelente. Y, por supuesto, a alguien que le caiga mejor Conchita, verá a Quique como alguien pedante.

Es evidente que las descripciones de lugares no van a ser abundantes. La acción transcurre en Barcelona, Murcia, Collejón, la playa… Pero no nos muestra lo impresionantes y magníficos que son los escenarios. Esta es una de esas novelas donde en la trama principal no es importante el escenario ni lo que pasa, si no lo que piensan los personajes, su evolución. Al final del relato se tiene una imagen mental de cada uno de los personajes, principales, secundarios y demás, muy nítida, pudiendo ver claramente qué tipo de personas es cada uno.

El sexo no es muy explícito; es más bien sugerente, y tiene un peso importante en la novela, igual que los sentimientos. No porque abunde, sino porque cambia a los personajes. Esto es parte de un final que yo no me esperaba, un final que no hubiese caído y es distintito a lo que se ve normalmente. Pero un final que me dejó un buen sabor de boca.

Y como hay que ponerle peros a todo, me quedo con dos cosas. Una, que la parte más movida empiece tan "tarde". Podría ir intercalando un poquito y despierta aun más el interés del lector, o que hubiese dejado cosas al caer, como en las primeras páginas, más a menudo. La otra es que, a veces, te parezca cansino y un tanto cargante el personaje contrario al que cada uno apoyamos, y hasta que no empiezan a cambiar, pueden parecerte un tanto tontos. 
También decir que lo cierto es que, aunque a mi no me ha supuesto problema alguno, la parte científica y religiosa puede echar para atrás a la gente; la primera por no entenderla, y la otra por ser un tema delicado. Ya advierto que la parte científica no es abrumadora, y no se mete con la religión más allá de la crítica a los fanatismos.

A modo de conclusión, deciros que a pesar de ser una novela con un cierto conocimiento en ciencia (física cuántica, astronomía, un poco de química, espectroscopía…) incluso de pseudociencias y teorías esotéricas, no hace falta ser un entendido en estos temas para disfrutar de esta novela. Con mucho humor –ácido a veces-, muchas ironía y mucha crítica, Mª Teresa ha creado una novela que a simple vista puede no llamar mucho, pero que hace pasar un buen rato. O por lo menos a mí me lo ha hecho pasar. Por cierto, la portada puede que no atraiga, pero cuando finalizas la novela, la entiendes.

Nota

Como dato curioso decir que cuando empecé el libro, yo estaba estudiando prácticamente lo mismo en lo que trabajaba Quique. Es más, cuando empecé el libro, minutos antes había hecho un ejercicio de saber a qué temperatura estaba la atmósfera de Venus mediante la señal que da un espectro. Esto posiblemente hizo que le cogiera ganas al libro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario