miércoles, 18 de septiembre de 2013

#82. Sangre en la Arena (Áldorei. Crónicas del Ézdul I), de David Zanón Sandoval

Editorial: Círculo Rojo
Páginas: 317
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788490302088
Precio: 12,00 €

Sinopsis

Una idea rondaba en mi mente:
"La raza humana dominada y domesticada por una especie superior, que nos trata de la misma forma que nosotros a los lobos hace miles de años."
Esta idea, ambientada en el universo de la fantasía épica, fué la base para esta novela que pretende darle una vuelta de tuerca más a este género literario.
En el continente de Ámbar, los aldian llevan miles de años realizando cruces entre humanos, creando diferentes razas y orientando cada una de ellas a una ocupación concreta. Los ézdul son guerreros cuyo principal objetivo es el de proporcionar la mayor cantidad de beneficios a sus amos en los combates espectáculo, antes de ser eliminados por un luchador mejor dotado.
Las diferentes casas de cría rivalizan entre ellas para conseguir nuevas mutas entre sus ejemplares, que les permitan prosperar en la sociedad aldian.
Elindos, un joven ézdul, ha empezado a combatir en el foso de la ciudad de Tálimar bajo las órdenes de su amo y mentor, Tirdan Ald-Demer, uno de los pocos aldian que respeta a la raza de los hombres. Las excepcionales cualidades del nuevo guerrero, desatan la envidia de las diferentes casas, que ven a Elindos como una terrible amenaza, pero también como una oportunidad de cruzar a sus propios linajes de humanos con él.
Este es el punto de partida de la apasionante histora de Elindos y Tirdan, dos guerreros sumergidos en un mundo violento y mágico, que pronto se tambaleará ante el inminente despertar del Necronte, la oscura criatura milenaria que ha permanecido oculta en las tierras del sur desde el principio de los tiempos.

Reseña


Primer tomo de la serie Aldorei. Crónicas del Ézdul, que sumerge al lector en un ambiente  entre el antiguo Imperio romano, el mundo de Avatar, la Tierra Media y el mundo de Eragón.

Grata sorpresa. Es como mejor puedo definir este libro. Realmente, lo que me llamó la atención de el fue la portada y el nombre (Sangre en la Arena). Ya imaginaba que se trataría de un mundo al estilo “Las crónicas de la Torre”, y no tenía ni siquiera una remota idea de cómo estarían estas “crónicas”, pero la verdad es que no me han decepcionado en absoluto.

Para mí, es un libro con un mundo desconocidamente conocido. Esto es, es nuevo, un trabajo titánico por parte del autor que llega incluso a cambiar la duración de los días, las horas (llamadas pulsos), de los meses y años, e incluso de los días de la semana, pero que se puede relacionar casi instintivamente con otros relatos.
Por hacer una comparación, aunque suelen ser odiosas, tenemos: un protagonista “esclavo” que se ve obligado a pelear en un “circo” por su supervivencia –Máximo, de Gladiator, o Espartaco-, mermado físicamente (comparando con los demás habitantes) pero con una fuerte determinación –podría ser Eragón o Frodo -, unos habitantes amigos y enemigos que a mí me recuerdan mucho a los na’vi de Avatar; una oscura y tenebrosa presencia a la espera de su turno –Sauron, claramente-, una búsqueda intrépida por un familiar; cisma entre los “humanoides” que aprecian a los humanos y los que no –Avatar-.

Con todo esto quiero decir que, aunque el libro está montado de una manera muy trabajada, es inevitable no irse a otros libros o filmes. Ahora bien, no sé si el autor está influenciado por eso, o es que en este género es muy difícil innovar o es culpa de mi cerebro que relaciona cosas que a lo mejor no tendría que relacionar.
Desde mi humilde opinión, el autor reúne en su libro los puntos fuertes de las distintas novelas y películas, dándole un toque personal. Realmente, no es que recuerden totalmente las escenas del libro a las de las obras ya mencionadas; más bien, son los personajes que, cuyas características, pensamiento y situaciones, hacen que nuestro cerebro les busque un parecido con alguien o algo que ya le suena.
Como siempre digo, es una opinión mía, quizás otro que lo lea no vea nada de esto. Por eso el mundo es mundo.

El libro presenta algo nuevo. Algo propio del autor que yo, por lo menos, no había visto antes en las novelas: las mutas. Una selección artificial hecha al hombre por individuos más fuertes que estos en todos los sentidos. Algo parecido a la selección artificial al crear a las distintas razas de perros: uno va buscando unas características concretas. Pues aquí igual.
En vez de ser animales o seres extraños, son los hombres quienes sufren el proceso de selección y cría, probándolos en arenas para ver sus “nuevas” capacidades mágicas y físicas. ¿El objetivo final? El humano sumiso y que de las máximas ganancias a sus amos antes de que un guerrero con mejores mutas lo mate, y éste pase a ser intentado copiado y mejorado.

Es un concepto interesante eso de ir cruzando individuos para sacar unas características concreta, que sean iguales o mejoradas con respecto a sus progenitores. Aunque suene raro, eso se hace bastante en la actualidad, sobre todo cuando la creación del individuo no se hace de forma natural. Mujeres que van buscando unas características concretas en los hombres para que sus hijos salgan así. Si no recuerdo mal, en una inseminación te dejan elegir el tipo de fenotipos que quieres que tenga el niño.

Bien, hablando sobre las descripciones del libro, el autor las borda. Describe perfectamente los combates, las formas de matarse que tienen los personajes, las distintas criaturas, los lugares, las situaciones. No deja cabo suelto, y si algo explica es porque ese algo tarde o temprano será importante para la historia. Las distintas personalidades de los personajes, así como sus pensamientos y emociones, ciertamente están detallados, pero se centra más en describir las batallas, que con todo lujo de detalles, hace que en la mente parezca una película. Es como ver un capítulo de “Espartaco: Sangre y Arena” (fíjate por donde, el nombre es muy parecido).

Un libro muy rápido. Mucha acción, sin parar casi, solamente para comentar algún plan o alguna historia. Si en cada tema no hay alguna batalla, pelea, o reyerta, el autor no está contento. Eso sí, son distintas, cada una tiene su importancia en la historia principal, no están puestas de relleno. Debido a esto, las relaciones “amorosas” no tienen en este libro mucha cabida. Sentimientos hay, pero no representan una parte significativa de la historia, como puede ser en otros libros.
En cuanto al tiempo, tiene de todo. Desde varios temas para un mismo día, hasta salto de varios meses entre dos temas, o incluso, uno mismo.
El compañerismo, la amistad y el odio entre razas, las ansias de pelea y poder, la sumisión, el afán de ser libre, negarse a aceptar la finalidad para la que han sido creados… Son conceptos que se pueden ver en el libro claramente. 

Y no me puedo ir sin decir esto. El universo de la saga, la historia de este mundo, tiene cosas parecidas a la de la Tierra Media (lo sé, ya lo he dicho). Creación de un ser superior, luego otros de menor rango, luego uno de ellos, Aldos, también crea a otros de menor “poder”, humanos y aldian, y se une a ellos, que tras una batalla con los seres superiors, acaba siendo castigado el primero y privados de sus privilegios los segundos. Los traidores de Aldos reciben un castigo. En mi cabeza, ahora mismo se me viene el universo del Señor de los Anillos, la mitología de Prometeo (titán que dio el fuego a los hombres; Zeus lo condenó a estar atado a una piedra y que un águila gigante le comiese el hígado, pero regenerándose por noche; de esta forma, el sufrimiento sería eterno hasta que Heracles lo liberó). Al principio cuesta un poco entender el universo que David Zanón nos brinda, así como la mentalidad de ciertos cargos altos, y algunas leyes que aparecen en la novela. Para esto, el autor en cada tema coloca unas líneas de un discurso o un pensamiento de un personaje importante. Eso ayuda a tener una visión de por qué dicho personaje dice o hace tal cosa.
Es algo que me ha gustado mucho.


Antes de que pudiese alzar sus manos para protegerse, la cabeza de Ikp se había separado 
del cuerpo y las otras nueve gargándulas abandonaron el deseo de combatir.

Quien lea esto puede pensar: “Pues si es tan “parecido” a todos esos libros y películas, será muy aburrido de leer”. Ni por asomo. Tiene algo, no sé qué, que engancha de una manera especial. No sé si la curiosidad de saber cómo se las va a apañar el protagonista, si los hombres podrán ser libres, la violencia de las batallas y las escenas de luchas, si encontrarán lo que buscan, o qué. Pero la verdad es que me lo he terminado sin casi darme cuenta.

Ahora bien, si se lee tan rápido será por un lenguaje sencillo y claro. Falso también. Tiene muchos conceptos, muchas palabras nuevas, inventadas por el autor. Pero para ello nos regala un glosario al final, así como la cronología de las batallas (para que el lector no se pierda).

¡Pero ojo! El glosario es un arma de doble filo. Tiene spoiler. Es decir, en el glosario, muchas palabras, sobre todo en los nombres de ciertos personajes, vienen con una descripción de quiénes y cómo son, pero a veces también de qué hacen o cómo mueren. Si no gusta que destripen el final, hay que tener cuidado.

Lo que menos me ha gustado del libro es nada más y nada menos que la falta de comas. Es posible que yo abuse de ellas, pero en las frases tipo: “Estoy en casa, Juan”, no aparece nunca ni una coma. Por lo demás, no he visto así faltas de ortografía.

Realmente, un libro muy entretenido, recomendado para todo el mundo, pero sobre todo a aquellos le guste el mundo de las batallas, las guerras y las peleas, así como para los que  quieran una novela de acción en la que no haya muchas situaciones amorosas o los sentimientos no jueguen un papel fundamental. Pura y vertiginosa acción.

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